Polimatía creativa, la fórmula de los genios

Hay una característica que tienen en común la mayoría de genios y ganadores de un premio Nobel: todos intentan ir más allá de las fronteras convencionales del conocimiento y la creatividad.

¿Qué tienen en común Leonardo da Vinci, Benjamin Franklin, Galileo Galilei, Marie Curie, Albert Einstein o Ada Lovelace? Pues que además de haber marcado un antes y un después en el mundo de la ciencia y la historia de la humanidad, todos comparten un rasgo en común.

Y es que, estos visionarios no solo destacaron en un único ámbito, sino que abrazaron una amplia gama de intereses y disciplinas, al ir más allá de las fronteras convencionales del conocimiento y la creatividad: eran polímatas creativos.

En su amplia obra, Leonardo Da Vinci nos dejó varias claves que podemos aprovechar para ubicarnos como líderes en un presente tan incierto como el actual.

Pero, ¿qué es exactamente la polimatía creativa? Los hermanos Michele Marie y Robert Root-Bernstein, investigadores de la Universidad Estatal de Michigan (EE UU) arrojaron luz sobre este asunto, dejando a un lado la idea de que la excelencia radica solo en la especialización.

Así, decidieron estudiar en profundidad las carreras de algunos de los innovadores más destacados de la historia (entre los que se encuentran los ganadores del Premio Nobel). Y curiosamente, descubrieron un patrón que se repetía: muchos de estos genios son polímatas creativos.

El trabajo de Kusama Yayoi, ‘Los espíritus de las calabazas descienden al cielo’Wikimedia Commons

La polimatía creativa, como su nombre indica, implica una combinación única de habilidades, conocimientos y experiencias de múltiples disciplinas. Según el trabajo de Root-Bernstein, estas personas “integran deliberadamente conocimientos formales e informales de disciplinas muy variadas para producir ideas y prácticas nuevas y útiles”.

“Muchos de estos galardonados descubren problemas enfocando los temas de formas nuevas, o los resuelven transfiriendo habilidades, técnicas y materiales de un campo a otro”, afirman Root-Bernstein. Además, subrayan, “el testimonio de galardonados científicos que fueron a su vez alumnos de otros laureados sugiere que la polimatía creativa es una habilidad que puede aprenderse”.

Marie Curie trabajando en su laboratorio, en el Instituto del Radio de la Universidad de París. Fotografía tomada por Roger Viollet en 1925. Foto: Getty

En el argumento de estos investigadores también destacan que estas figuras referentes “a menudo utilizan herramientas conceptuales como la creación de analogías, el reconocimiento de patrones, el pensamiento corporal, la representación o el modelado”.

Al mismo tiempo, este enfoque también promueve una nueva forma de pensar sobre la innovación y la creatividad. De hecho, en lugar de ver la especialización como la única vía hacia el éxito, la polimatía creativa reconoce el valor de la diversidad intelectual y la integración de ideas aparentemente dispares.

Genios y ‘polímatas creativos’

Sin ir más lejos, destacan estos expertos, un ejemplo notable de polimatía creativa es el de Alexis Carrel, que ganó el Premio Nobel de Medicina en 1912 adaptando técnicas de encaje y bordado nada menos que a la cirugía de trasplantes.

También mencionan el caso de Herbert Simon, ganador del Premio Nobel en Economía en 1978. Simon, a quien se le ha llamado “hombre del Renacimiento” debido a su amplio rango de intereses, hizo importantes contribuciones no solo en economía, sino también en áreas como la informática, la inteligencia artificial, la psicología y la filosofía. Su capacidad para integrar conocimientos y perspectivas de diferentes campos le permitió abordar problemas complejos desde ángulos únicos y encontrar soluciones novedosas.

“Puedo racionalizar cualquier actividad que realice como una forma más de investigar la cognición”, declaró Simon en su autobiografía de 1996. Y añadió: “Siempre puedo considerar mis aficiones como parte de mi investigación”.

Polimatía creativa, el rasgo en común de los genios

Del mismo modo, Christiane Nüsslein-Volhard, ganadora del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1995, también personifica la esencia de la polimatía creativa. Ella combinó una amplia gama de habilidades y pasiones, desde la ilustración hasta la gastronomía, para abordar cuestiones fundamentales en biología y genética.

El enfoque multidisciplinario de Nüsslein-Volhard no solo enriqueció su trabajo científico, sino que también inspiró a otros a explorar nuevos horizontes intelectuales. “Soy muy curiosa y me gusta entender las cosas”, dijo en una entrevista en 2003, “y no sólo la ciencia… También hice música, idiomas y literatura, etcétera”.

Estos investigadores recopilaron información sobre el trabajo, las aficiones y los intereses de 773 galardonados en economía, literatura, paz, física, química y fisiología o medicina entre 1901 y 2008. Así fue como descubrieron que los rasgos de Carrel, Nüsslein-Volhard y Simon son típicos de los ganadores del Premio Nobel, pero en absoluto habituales en la mayoría de los profesionales.

“Descubrimos que la gran mayoría de los galardonados tienen o tuvieron educación formal -y a menudo también informal- en más de una disciplina, desarrollaron aficiones intensas y extensas y cambiaron de campo. Y lo que es más importante, han buscado intencionadamente conexiones útiles entre sus diversas actividades como estrategia formal para estimular la creatividad”, apuntaron.

Polimatía creativa, el rasgo en común de los geniosRainer Zapka – iStock

Pero la polimatía creativa también se extiende más allá del mundo académico y científico. Artistas, escritores, emprendedores y líderes visionarios de todas las áreas han demostrado la importancia de adoptar una mentalidad polímata en un mundo cada vez más interconectado y complejo. La capacidad para integrar diferentes formas de conocimiento y experiencia no solo estimula la creatividad individual, sino que también promueve la innovación y el progreso a nivel societal.

En un sentido más amplio, la polimatía creativa refleja la naturaleza misma de la condición humana: somos seres multidimensionales con una capacidad ilimitada para explorar, aprender y crear. Al abrirse paso la diversidad intelectual y la integración de ideas, podríamos desplegar, según los expertos, todo nuestro potencial como individuos y como sociedad.

Referencias:

  • Root-Bernstein, M., Root-Bernstein, R. ‘Polymathy Among Nobel Laureates As a Creative Strategy— The Qualitative and Phenomenological Evidence’. Creativity Research Journal (2022)

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